Lo que Domus tiene no se alquila por silla, ni existe en ninguna tienda. Es una operadora —una persona real detrás, y un sistema de inteligencia artificial hecho para Domus— trabajando las 24 horas.
Preparado para la Dirección de Domus · julio 2026
Cuando arrancamos, le puse precio a SAVIA pensando en Monday: un poco más que la herramienta que reemplazaba. Ese fue el error. Monday es una base de datos donde alguien tiene que entrar a teclear. SAVIA es quien hace el trabajo. No son la misma categoría, y no puede costar como si lo fueran.
Las personas entran a actualizarlo a mano. Si nadie entra —y en la operación real nadie tiene tiempo—, el tablero deja de reflejar la realidad. Se paga una silla por cada persona, cada mes, aunque no lo abran.
Se actualiza desde el WhatsApp que ya usan. Nadie teclea nada: se le habla y ella ejecuta, escribe, avisa y deja constancia. El tablero se mantiene solo, porque hay alguien —y un sistema— sosteniéndolo.
Esto no es un chatbot. No es una agencia. Es una operadora.
No hay un producto que puedas comprar que haga esto. Detrás de SAVIA hay una persona que conoce a Domus y un sistema de inteligencia artificial moldeado a la forma en que Domus opera: sus comités, sus actas, su bóveda, su gente. Eso no se descarga. Se construye. Y ya está construido.
Un chatbot responde preguntas. SAVIA ejecuta: escribe, coordina, deja constancia y sostiene la operación.
Una agencia cobra por hora y se va. SAVIA está siempre, conoce a Domus por dentro y aprende cada mes.
No es una plantilla que sirve para cualquiera. Está hecho al molde de Domus, y de nadie más.
No lo que recibe el trabajador — lo que desembolsa la empresa, con todas las prestaciones de ley. Hasta lo más barato cuesta más de lo que parece.
SAVIA hace ese trabajo —y encima es un sistema— 24 horas, sin liquidación, sin ausencias.
La alternativa real no es una SAVIA más barata. Es Monday más una persona — la herramienta, y quien la teclea. Las dos, todos los meses. Y aun así, nadie contesta a las nueve de la noche. Hágase la cuenta:
SAVIA hace las dos por $3 millones. Menos que la persona sola — y muy por debajo de las dos juntas.
La implementación —el sistema construido al molde de Domus— es una inversión aparte, ya acordada: $8.000.000, pago único. La mensualidad es solo por tener a SAVIA operando, mes a mes.
Domus no contrató un software.
Contrató una operación que no se cae.
Esto es lo que vale. Y no existe en ningún otro lado — porque lo construimos aquí.
domus × savia · julio 2026